Algunas piedras han pasado siglos en los dedos de reyes y reinas. El zafiro es una de ellas.
Profundo, azul real e inconfundiblemente vivo, un zafiro natural tiene una autoridad que la mayoría de las piedras preciosas no tienen. Engarzado en oro macizo de 14 quilates en un fino cordón de nailon, se convierte en algo totalmente distinto: un significado antiguo hecho ponible, que se lleva a diario y nunca se quita.
Nuestras pulseras de zafiro azul están hechas a mano en Europa, con zafiros naturales extraídos de la tierra y oro macizo. Sin chapado, sin piedras sintéticas, sin atajos. Solo una de las gemas con más historia del mundo, en un cordón que se adapta a cualquier muñeca y dura más que cualquier tendencia.